La cooperación privada con la NASA permitió que desde este domingo una nave se pose sobre la Luna para realizar nuevos estudios científicos.
En efecto, la misión Blue Ghost, liderada por Firefly Aerospace, representa un hito significativo en la exploración lunar moderna.
Lanzada el 15 de enero de 2025 desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, esta misión forma parte de la iniciativa Commercial Lunar Payload Services (CLPS) de la NASA, alineada con el programa Artemis, cuyo objetivo es preparar el regreso de astronautas a la Luna y sentar las bases para futuras misiones tripuladas a Marte.
The Moon is so close, we can taste it!
— NASA Artemis (@NASAArtemis) February 26, 2025
New footage from @Firefly_Space shows their lunar lander's view from 60 miles (100 km) above the Moon. Blue Ghost will land at Mare Crisium, on the near side of the Moon, on March 2, no earlier than 3:34am ET (0834 UTC). pic.twitter.com/EBZyXHEerL
El aterrizaje ocurrió a las 3:34 a.m. EST del 2 de marzo de 2025 en el Mare Crisium, cerca de la formación volcánica Mons Latreille. Este sitio fue seleccionado por su terreno relativamente plano y la ausencia de anomalías magnéticas significativas que pudieran interferir con las mediciones de los instrumentos.
El descenso final, completamente autónomo, utilizó un sistema de navegación basado en visión para identificar peligros como cráteres y rocas, asegurando un aterrizaje suave.
El Blue Ghost, de 2 metros de alto y 3.5 metros de ancho, está equipado con patas amortiguadoras y un diseño de bajo centro de masa para garantizar estabilidad al tocar la superficie.
Una vez en la Luna, el Blue Ghost comenzó a operar durante un día lunar completo (aproximadamente 14 días terrestres), aprovechando la luz solar para alimentar sus paneles solares, que generan hasta 400 vatios de energía.
Objetivos de la misión
La misión Blue Ghost tiene como propósito principal entregar y operar 10 instrumentos científicos y demostraciones tecnológicas en la superficie lunar, específicamente en el Mare Crisium, una cuenca de 500 kilómetros de ancho ubicada en el lado visible de la Luna.
Los objetivos específicos incluyen:
1. Análisis del regolito lunar: Estudiar las propiedades del suelo lunar (regolito), incluyendo su composición y comportamiento bajo diversas condiciones.
2. Caracterización geofísica: Investigar las características subterráneas de la Luna, como la conductividad eléctrica y el flujo de calor.
3. Pruebas tecnológicas: Demostrar capacidades innovadoras, como sistemas de computación tolerantes a la radiación, recolección de muestras de regolito, y navegación basada en GNSS (Sistema Global de Navegación por Satélite).
4. Preparación para misiones humanas: Recolectar datos críticos que faciliten la creación de una presencia lunar sostenible, incluyendo mitigación de polvo lunar y mediciones precisas de la distancia Tierra-Luna.
Estos objetivos apoyan directamente la meta de la NASA de establecer una infraestructura lunar a largo plazo, así como avanzar en el entendimiento del entorno lunar para futuras exploraciones.
Fuente: Cadena 3